Nuestra Historia

En el año 2012 y aunque con pocas experiencias realizadas por ese entonces, nacía Ciencia para Armar. Si bien el Programa de Divulgación Científica, Tecnológica y Artística de Secyt llevaba mucho tiempo funcionando el público más importante en ese momento era el público general, el cual era convocado a través de actividades diversas vinculadas a la comunicación de la ciencia, entre ellas el Café Científico. El público escolar (infanto-juvenil), aún no había sido considerado parte de los destinatarios de actividades de divulgación aunque la idea de llegar a él ya empezaba a inquietarnos. Había llegado el momento de acercarnos a las escuelas. Surgió entonces Ciencia para Armar/Arte para Armar con la intención de establecer un vínculo entre ese público al que no habíamos llegado y los objetivos del Programa de Divulgación Científica, Tecnológica y Artística, articulando el trabajo originado en los proyectos de investigación apoyados por Secyt sobre la base de contenidos científicos, tecnológicos y artísticos. Desde el comienzo nuestro foco estaba puesto en trabajar líneas de abordaje multidisciplinarias que poco a poco fuimos reafirmando a través del Programa. Descubríamos así un creciente interés por parte de los investigadores en llegar a ese público al que por otra parte ya estaban acercándose de manera esporádica e intermitente con ayuda de algunas Facultades. Ya hacia el año 2012 y gracias al apoyo de las Autoridades Universitarias se percibía el especial interés en llegar a las escuelas para lo cual el apoyo Institucional de Secyt fué clave. El eje principal del Programa era la difusión; la divulgación de la ciencia y la tecnología en las escuelas, con recursos y herramientas lúdicas e interactivas que destacaran aspectos científicos y artísticos y que ayudaran a desarrollar la imaginación integrando aspectos cognitivos, sensitivos y estéticos apoyados en la creatividad. Sobre esa base se gestó la idea de representar el Programa con la figura del Origami: el arte de plegar papel formando figuras. Y así, lográbamos la conexión directa entre los objetivos del Programa de Divulgación y las características más notorias del arte del Origami: creatividad, originalidad e imaginación. El Origami es una forma de arte creativa, que si bien pone énfasis en la sensibilidad y en las formas,  focaliza también en la exactitud y la precisión en el plano de papel en el cual se va a trabajar. Es decir que de alguna manera se hace Ciencia y Arte sin proponérselo empleando una gran dosis de tecnología innovadora y creativa, originalidad e imaginación sin límites. Los pliegos, son perfectas operaciones de simetría a veces complejas, estudiadas metodológicamente en términos geométricos. Por un lado se desarrolla la destreza, la precisión, y por el otro la libertad en el desarrollo de las formas diferentes. Desarrollar la creatividad es la característica sobresaliente de este arte, además de una forma de estimular la creación de figuras incentivando a quienes lo practican a pensar en su propio modo de imaginar el mundo. Y es por cierto una herramienta de distracción, diversión y entretenimiento. En síntesis, todo lo que nos proponemos desde Ciencia para Armar/Arte para Armar.